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Orientaciones para la evaluación formativa de fin de año 2023 | Ministerio de Educación del Perú








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Evaluación Formativa | Taller de Capacitacion 2020 | Descarga Material Gratuito

EVALUACION FORMATIVA ENFOQUE 2020




La evaluación educativa no refiere únicamente a ponderar el accionar de los estudiantes, sino también al de los docentes, pues sus resultados involucran a todo aquel que interviene en el proceso de enseñanza y aprendizaje, incluida la familia. Por lo tanto, se convierte en el indicador de cómo ese quehacer colectivo infiere en el desempeño hacia la búsqueda de la calidad educativa.

Desde hace décadas se ha aportado información a la literatura conceptual con respecto a la evaluación formativa, enfatizando en su función motivadora y orientadora, pero descartando la acción sancionatoria. Si la característica formativa de la evaluación ha estado en muchos documentos y opiniones desde hace tantos años, ¿de qué sirvió implantar la evaluación continua, cuando los profesores siguen instalados en las viejas prácticas evaluadoras? Lo que quiere decir que la principal dificultad de la evaluación no está en las normas, sino en la concepción que se tiene de estas y de su práctica en el aula, pues a veces se es reacio a la innovación, a la capacidad investigativa y el dominio temático y pedagógico. (Santos, G., 1995).

En la actualidad, la evaluación es referida desde unas dimensiones y unos propósitos enfocados hacia el NO culpar al estudiante de sus resultados, sino a crear estrategias para mejorar, cambiando un poco el paradigma en el sentido de entender la evaluación como el proceso que nos dice si lo que estamos haciendo está bien o no. Exhorta a tomar conciencia del papel protagónico del docente, en cuanto al desarrollo de estrategias que permitan entender la situación cognoscitiva en que se encuentran los estudiantes, para tomar acciones encaminadas a transformar sus desempeños escolares en resultados significativos.

Hoy se requiere una evolución de la praxis en función del acto escolar; dar un giro a las viejas prácticas educativas, buscando su transformación. Para ello es necesario cambiar el paradigma educativo hacia la innovación: la necesidad de arriesgarse a pasar de lo predecible hacia lo impredecible, venciendo el temor al cambio. Einstein, invita a “no hacer siempre lo mismo, si se busca resultados diferentes”. Por lo tanto, se requiere educar con sentido desde la libertad, sin descuidar sus límites, aparte de enseñar a pensar desde esa transformación personal, que propenda el bienestar del ser humano.

Dochy, Segers y Dierick plantean la necesidad de pasar de la cultura del examen a la cultura de la evaluación, a partir de un modelo de evaluación formativa centrado en mejorar el aprendizaje. En éste mismo sentido, Santos (2010), Álvarez (2010), López & Pérez (2017) critican el modelo tradicional centrado en exámenes y calificaciones, y enfatizan en la confusión entre evaluación continua con examen continuo. Hoy se exhorta a utilizar una evaluación que esté al servicio del conocimiento y del aprendizaje, y no otra que sirva para descalificar o para penalizar.

No es un mito que hoy se utilice las pruebas escritas como producto final para valorar el desempeño del estudiante mediante la figura de evaluación sumativa. Este instrumento de evaluación es quizás inadecuado, en el sentido de que no se debería evaluar contenidos con conocimiento de memoria, sino con conocimientos contextualizados, pues, en ocasiones se indaga por aspectos memorísticos, lo que Pérez (2003) llama la capacidad de reproducir un contenido. O cuando se enseña para un examen, y convertimos el proceso educativo en la enseñanza bancaria (Freire, 1970) en el que se memoriza para vomitar en un examen. Y peor aún, se utiliza la evaluación como instrumento de control (Santos Guerra), como una forma o mecanismo de presión sobre el estudiante, creando fobia y por ende afectando los resultados.  

Así que la evaluación formativa debe formar parte integral tanto del proceso de enseñanza como del aprendizaje, de tal manera que exista un diálogo permanente entre lo que se enseña y lo que se aprende, para lograr que el desarrollo de las competencias, se evidencie en los desempeños.

5 aspectos a considerar en una evaluación formativa

  • ·         Una evaluación que pueda responder claramente a los interrogantes: ¿hacia dónde vamos?, ¿dónde estamos? y ¿cómo podemos seguir avanzando?
  • ·         Una evaluación que enseñe si el estudiante realmente aprende o, en su defecto, permita crear estrategias para corregir las dificultades.
  • ·         Una evaluación que maneje diferentes técnicas e instrumentos, en cuyos criterios, los estudiantes comprenden con claridad, lo que se espera de sus desempeños.
  • ·         Una evaluación donde se cambie el paradigma negativo del error, en donde éste sea considerado como una oportunidad para el aprendizaje.
  • ·         Una evaluación cuya finalidad principal no sea calificar al estudiante, sino disponer de información que permita saber cómo ayudar a mejorar su aprendizaje y para que el profesor aprenda a hacer un trabajo cada día mejor.
  • ·         Todo esto a través de una evaluación formativa cuya finalidad principal sea mejorar los procesos de enseñanza y de aprendizaje, en donde se beneficie el proceso, el aprendizaje, el alumno y el docente, pero fundamentalmente, una evaluación que permita ser evaluada.





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Ejemplos de evaluación formativa |MINEDU PERU


La evaluación formativa es el proceso de obtener, sintetizar e interpretar información para facilitar la toma de decisiones orientadas a ofrecer retroalimentación al alumno, es decir, para modificar y mejorar el aprendizaje durante el período de enseñanza. En preescolar, la función de la evaluación es eminentemente pedagógica ya que se realiza para obtener la información necesaria para valorar el proceso educativo, la práctica pedagógica y los aprendizajes de los alumnos con la finalidad de tomar decisiones sobre las acciones que no han resultado eficaces y realizar las mejoras pertinentes. 

Esta evaluación nos indica el nivel logro y las dificultades que presentan los niños y las niñas para desarrollar las competencias que se encuentran agrupadas en los campos formativos los cuales son los componentes básicos de los propósitos generales del programa de educación preescolar. 

Estos campos formativos se refieren a los distintos aspectos del desarrollo humano como el personal y social, pensamiento matemático, lenguaje oral y escrito, desarrollo físico y salud, exploración y conocimiento del mundo, y la expresión y apreciación artística. En preescolar esta agrupación permite la identificación clara de la intención educativa a lograr en cada uno de ellos. Por lo anterior en este nivel se evalúan los aprendizajes de los niños y niñas traducidas en competencias cognitivas, procesales y actitudinales. 

La evaluación en el nivel preescolar es formativa por lo su carácter es cualitativo y se utiliza principalmente la técnica de la observación directa de los alumnos y del trabajo que realizan, por lo que la principal fuente de información la es el trabajo de la jornada escolar; la entrevista y diálogo con ellos. 

El procedimiento que se realiza es partir de una evaluación diagnóstica la cual se realiza durante el primer mes de trabajo con los niños para lo cual la profesora de preescolar diseña un plan mensual con actividades exploratorias que abarcan competencias de los diferentes campos formativos, principalmente del desarrollo personal y social y de lenguaje y comunicación por ser éstos los campos transversales para toda la curricula; a partir de ellas se determina el nivel de dominio que tienen sus alumnos. A partir de este diagnóstico el cual se retroalimenta con las entrevistas realizadas a los padres de familia se definen las competencias a trabajar durante el siguiente mes elaborando su plan mensual y así continua el proceso de evaluación formativa durante el ciclo escolar, para realizar la evaluación final aproximadamente en el mes de mayo. 

En el expediente del niño y en el diario de la educadora se incluyen las anotaciones de las observaciones realizadas a lo largo del ciclo escolar referentes al proceso de desarrollo de las competencias trabajadas, dificultades, necesidades, posibilidades, etc. También se incluyen evidencias de parte del niño sobre su trabajo realizado seleccionando aquellas producciones que la maestra considera pertinentes y que reflejen un nivel mayor de dominio de la competencia. 

Otro de los aspectos que componen la evaluación formativa es el diario de clase o diario de la educadora en el cual se recaba la información referente a la jornada diaria que permitan identificar los factores que influyen o afectan el aprendizaje de los alumnos, incluyendo la intervención docente y las condiciones en las cuales se desarrolla el trabajo educativo que sirve de base a la maestra para valorar su pertinencia y adecue o modifique sus estrategias, métodos, etc. Ya que de esta intervención docente depende en gran medida el aprendizaje de los alumnos. con respecto al trabajo educativo. Con base en estos registros periódicos la maestra ha de reflexionar y tomar decisiones pertinentes sobre la acción educativa. 

Algunas interrogantes que vienen planteadas en el Programa pueden centrar estas reflexiones sobre el trabajo del aula en la maestras: ¿a qué propósitos concedo mayor importancia en los hechos, es decir, qué tipo de actividades realizo con mayor frecuencia?, ¿qué estrategias o actividades han funcionado adecuadamente?, ¿Qué acciones no han resultado eficaces?, ¿qué factores dificultan el logro de los propósitos fundamentales?, ¿se derivan éstos de las formas de trabajo que elijo o de mi desempeño docente?, ¿Cuáles niños o niñas requieren mayor tiempo de atención u otro tipo de actividades?, ¿ qué acciones puedo emprender para mejorar?, ¿aprovecho los recursos con que cuentan el aula y el plantel? 

En otra dimensión de la evaluación en preescolar también se realiza una evaluación del proceso educativo del plantel; es decir, las acciones realizadas en las escuelas preescolares en la cual se toma como referencia la evaluación de los aprendizajes de los alumnos con la finalidad de dirigir las acciones del directivo y docentes para el mejor logro de esos resultados; esta invita a realizar una reflexión colegiada acerca de la práctica docente y de las acciones que resultan o no idóneas para el trabajo en el aula y la escuela, la cual permiten ver si es adecuada la organización y funcionamiento de la misma. Otro miembro involucrado en el proceso de evaluación es el supervisor de zona ya que es el responsable de vigilar que las condiciones de las escuelas propicien el mejor logro de las competencias y se coordine el trabajo educativo fomentando la actitud y colaboración profesional de los educadores. 
















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